(English translation of the original text in Spanish published below can be found here)
Casi todo el tiempo que paso en casa (que es bastante) lo paso delante de mi portátil, siempre que dibujo lo hago con mi portátil iluminándome, pero nunca me he parado a pensar de una manera más o menos profunda en las implicaciones de que mis dibujos (arte/imágenes/loquesea) no existan en una forma física (o no lo que convencionalmente se entiende por físico, supongo que la materialidad del “arte digital” está en el dispositivo en el que se reproduzca, o en los servidores físicos que hacen que funcione internet, o en la pantalla-retina en la que estoy leyendo estas letras).
Estos existen primero como un archivo del programa simple y anticuado que utilizo para remezclar los escaneados a lápiz (físico, “tradicional”) con cosas que me encuentro y colecciono en internet (.sai2), después como un archivo .png o .tiff y por último como imagen procesada y comprimida por la red social en la que las comparta para optimizar su almacenamiento y distribución en la plataforma. Casi todas las imágenes que creamos y hacemos circular en internet están condenadas a acabar siendo un archivo .jpeg sin transparencias, independientemente del tipo de archivo que fueran en el momento de su creación. La mayoría de las funciones históricamente relevantes del ojo humano están siendo suplantadas por prácticas en las que las imágenes visuales no tienen ninguna referencia de posición unida a un observador en un mundo ópticamente percibido “real”. Si estas imágenes hacen referencia a algo es a millones de bits de datos matemáticos electrónicos. Si está ocurriendo una mutación en la naturaleza de la visualidad, ¿qué formas o modos se están dejando fuera y cuáles son los elementos de continuidad que unen la imaginería contemporánea con las viejas organizaciones de lo visual?
No me entusiasma especialmente hablar sobre arte y menos sobre el mío, siempre he sentido el arte como un balbuceo; como algo que destapa la torpeza de quien necesita crearlo. Ser artista es no saber hablar y cada dibujo una deformación por iteración de un lenguaje ritual, personal y cicatrizante. Un intento de traducción a un lenguaje común de lo representable que encuentro en mí o del yo representable, de trampear la pobreza de mi lenguaje, pero al mismo tiempo de esconderse detrás de una ambigüedad amable que no otorgan las palabras.
Sin contar un par de zines de los que imprimí pequeñas tiradas para repartir principalmente entre conocides, todas mis imágenes existen sólo en internet y en mi disco duro. Como persona criada en un pueblo de menos de quinientos habitantes, Internet fue y es para mí un lugar en el que encontrarme con el resto de personas que vivimos allí (chronically online), pese a todo en los buenos días sigo viéndolo con aquel optimismo ingenuo con el que lo veían en los 90 en el W3C, como lugar en el que conectarnos con el mundo. Lugar en el que comunicarme con lenguajes personales, comunes, secretos, a veces compartidos entre dos personas, a veces entre las decenas o centenas que entiendan la referencia de la referencia de la referencia. Una posibilidad de pertenencia a algo que no viene demarcada por un lugar concreto, sino por este apéndice externo, absoluto y alienígena. Internet nació como una máquina de guerra y dice la biblia que antes de la creación del mundo existían sólo Dios y su nombre. Como a cualquier otro usuario con conocimientos más o menos superficiales sobre la tecnología que nos rodea, se me hace muy difícil conceptualizar de una manera concreta lo que es la red, conexiones a través de protocolos específicos y en el caso del WWW un mapeado de URLs, y aún así no puedo dejar de intuirlo como lugar. Casi como el mapa 1:1 del emperador de Borges que quería representar con exactitud todo el territorio, le rodea cierto sentimiento de ocultismo. Un mapa que lo cubre todo y lo es todo, como los mapas, las imágenes tienen el poder no sólo de describir el mundo sino que también son responsables de crearlo. Algunos cabalistas hablan de la Torá como organismo y como sujeto con órganos, dicen que el nombre de dios es en sí la disposición de cada palabra que forma la Torá (79.976 palabras y 304.805 letras), si la letra es la unidad irreductible de la Torá el bit lo es de internet, y el cúmulo de bits dispuestos exactamente como lo están a cada segundo es Internet, que lo es Todo, porque no podrían estar dispuestos de otra manera.
Entendemos y accedemos a este espacio a través de la interfaz (interfaz en el sentido de graphical user interface, el entorno visual que nos permite interaccionar con el sistema). La interfaz que pretende alcanzar la transparencia lo consigue a través de la ocultación de estructuras y de procesos de mediación, con la pantalla como velo. No existe confín fuera de la interfaz, porque lo que allí se encontrase no sería representable en términos entendibles para el usuario. | Lo virtual es la máquina abstracta de la que emerge lo actual; la naturaleza es ya el camuflaje de la materia, los velos que ocultan sus operaciones. De hecho, no hay nada ahí, debajo o detrás de este disfraz, o al menos nada actual, nada formado | Dice Alexander Galloway en su libro El efecto de la interfaz que “una interfaz no es una cosa, una interfaz es siempre un efecto. Siempre es un proceso o una traducción”. El margen de operación parece difícil de ensanchar cuando todo se encuentra previamente delimitado por una arquitectura digital concreta en un espacio semiótico previamente codificado.
En Objects Don't Have Desires: Toward an Anthropology of Technology beyond Anthropomorphism, Alf Hornborg dice que aunque las tecnologías modernas sean convencionalmente entendidas como dispositivos políticamente neutrales que ponen la naturaleza a trabajar para aprovechar las fuerzas naturales, un análisis más detallado las revela como estrategias para desplazar el trabajo y las cargas ambientales a otros segmentos de la sociedad mundial. En vez de simplemente revelar el potencial de la naturaleza, su papel es ahorrar tiempo y espacio para aquellas clases sociales que se lo pueden permitir, a expensas del tiempo de trabajo y espacio natural de aquellas que no pueden. Como otras variaciones de ilusiones mágicas, su eficacia reside en ocultar su dependencia en las percepciones humanas subjetivas. Fueron y son nuestros propios recursos los que crearon y mantienen estas infraestructuras. Hacerlas nuestras pasará por transformarlas en herramientas que funcionen en beneficio del interés común. Es posible imaginar y materializar una red construida y gestionada colectivamente, tecnologías sustancialmente distintas y orientadas hacia fines radicalmente diferentes. Yuk Hui enfatiza aquí la necesidad de desarrollar un nuevo discurso teórico sobre las redes para poder desarrollar esos softwares alternativos permitiendo nuevos tipos de imaginación social.
El capitalismo tiene un profundo efecto en la dirección del desarrollo tecnológico. El hecho de que una determinada tecnología pueda utilizarse para generar capital directamente o para proteger o promover los intereses de los propietarios del capital a menudo determina por completo su realización/invención. Una gran proporción de la tecnología es desarrollada por corporaciones que a menudo fabrican el deseo por dicha tecnología, así como el producto para satisfacerlo.
Paralelamente a esa necesidad de nuevas estructuras y overdosing on hopium podemos jugar a intentar crear disrupciones en las que ya existen y están completamente incrustadas en nuestras vidas y en nuestros cuerpos, hacer evidente su potencia alienante y contorsionarla. Del zine Abandonando la utopía digital: Existe un mundo invisible conectado al mango de cada herramienta –cuando usamos la herramienta para lo que se la diseñó, entramos en el molde de quienes hacen lo mismo. Pero si desconectamos la herramienta de ese mundo podemos lanzarnos a mapear otros.
>>Los últimos años han demostrado que la emancipación y la subordinación pueden lograrse con las mismas herramientas. Sin embargo, parece que estas herramientas son todo lo que nos queda a los que somos considerados usuarios >Buy a membership >It’s wet…
Aunque lo intentase no sabría describir mis dibujos ni mucho menos su intención, que me elude incluso a mí. No me gusta la idea de que cada artista tenga que diseccionar y explicar su arte, casi excusando su existencia en un formato que quepa en una cartela de exposición o en un post, o que si no lo hace otros lo tengan que hacer en su nombre, al menos si pretende entrar en determinados circuitos de los que se supone que cualquier artista aspira a formar parte. No soporto tampoco (hay muchas cosas que no soporto) el concepto de Crítica del Arte como lo conocemos (como aparato centrado en la producción de escasez, cuando podría ser lo contrario).
Algo que siempre me ha parecido positivo de compartir mis imágenes en internet es el feedback genuino y desinteresado que puedo recibir, más aún específicamente en redes como Tumblr por su sistema de etiquetado, en el que al rebloguear una imagen puedes añadir etiquetas y de alguna manera dar un feedback pasivo y menos directo o invasivo que un comentario, lo que hace que la gente se exprese más livianamente (alguna gente las usa para describir la imagen, añadir texto alterno, añadir trigger warnings, para categorizar posts dentro de su blog o mi modalidad favorita: para decir lo que sienten al encontrarse con las imágenes).
Etiquetas utilizadas por usuarios para describir los dibujos que he posteado estos últimos meses
Una de las palabras más repetida en las etiquetas de mis dibujos es otherwordly (de otro mundo). En este texto le autore habla de como lo extraño (eerie) y lo liminal (en relación específicamente al fenómeno de las backrooms, ese estar entre mundos, fuera de lugar, el mundo detrás del velo) invocan una conexión con los síntomas de la alienación capitalista y del aislamiento social causado por este, enfatizan ese desplazamiento y desarraigo, encontrando en ellas una forma de reconocerse en el extrañamiento que recuerda a lo unheimlich, y que remite a un "afuera" desterritorializado. Volviendo a los dibujos veo posible que cierto cripticismo, cierto gesto de ofuscación más o menos deliberada, de sentir elementos fuera de lugar, los convierta a su vez en imágenes más apropiables, imágenes desde las que posicionarse desde una plurivocidad desterritorializada, sensación que comparten con otros tipos de imágenes parecidas de internet que son intencionalmente o no “raras” (por ejemplo el weirdcore). Decía Fisher que lo experimental a menudo nos parece extraño cuando lo encontramos por primera vez y que esa sensación de incorrección asociada a ello (de que algo no pertenece al sitio donde te lo encuentras) es a veces señal de que estamos ante la presencia de algo nuevo, de que los conceptos y marcos que hemos empleado previamente han quedado obsoletos. Ojalá ver cosas nuevas y crear cosas nuevas, últimamente me aburren mucho muchas cosas.
El otro día leía este artículo en el que se habla de una “cultura del aburrimiento”, generada desde y por aburrimiento, que excluye a quienes no pueden permitirse el privilegio de estar aburridos. Aún así, estas personas sin acceso al aburrimiento consumen la cultura que crean los aburridos y el aburrimiento coloniza incluso el imaginario de quienes no tienen acceso al tiempo vacío que lo posibilita. Siento que yo me encuentro en un lugar muy paradójico respecto a esto, he vivido toda mi vida por debajo del umbral de la pobreza, diría casi en la miseria, no sé lo que es tener más de 2000 euros en la cuenta, para mí no tener deudas y tener dinero para comer la semana que viene ya es un logro, mis únicos trabajos han sido en hostelería, pero aún así soy también una persona discapacitada y lo que en internet se ironiza como chronically unemployed, he tenido la suerte o desgracia de pasar larguísimas temporadas sin un trabajo al uso y esas interminables horas libres unidas al acceso a internet y la bacanal de estímulos que nos entrega me han permitido aprender a expresar mis sensibilidades de la manera en la que lo hago ahora, y a relacionarme con mi entorno a través de ello. Sé que sin este acceso al tiempo lento eso no hubiera sido posible.
Me pregunto cómo se expresaría por ejemplo mi madre, a la que siempre le interesó la fotografía, interés al que nunca pudo dedicar ningún tiempo porque se ha pasado su vida entera metida en la cocina de un restaurante, a veces 12 horas al día, 6 o 7 días a la semana. Me pregunto con un agujero en el pecho qué visiones interesantes nos estaremos perdiendo de toda esa gente que no tiene tiempo ni fuerzas para desarrollarlas o compartirlas, porque sobreviven ahogadas (y además aún teniendo algo de “tiempo libre” en el capitalismo nunca hay tiempo que perder), o que desarrollan abstracciones y gestos que el régimen estético nunca canonizaría siquiera como Arte. Todas las cosas preciosas que no llegarán a existir o que no llegaremos a ver.
Me angustia esa idea de que sólo lleguen a nosotres y se cuelen en nuestros imaginarios las expresiones de la gente que sí puede permitirse aburrirse y no del que recoge fresas, de la limpiadora, del barrendero, la camarera o del repartidor, porque además la mayoría de nosotres somos el que recoge fresas, la limpiadora, el barrendero, la camarera o el repartidor. No aguanto la soberbia de quien piensa que por tener un “talento” (sea lo que sea eso) merece ser exonerado de llevar a cabo esos trabajos que ya sea por repetitivos, extenuantes, peligrosos, precarios… casi nadie quiere hacer, de delegar siempre el trabajo sucio a les demás. La idea de “vivir del arte” mientras el resto hace que esa vida sea posible. La misma gente aburrida creando, hablando de, haciendo circular arte dando vueltas en su propio solipsismo, sus tasaciones, sus contactos, sus pantomimas, mientras el mundo sucede afuera. Ahora mismo me interesa más el sticker que manda tu abuela, el dibujo hecho en paint por un niño de 8 años con acceso no restringido a internet, los bordados que mi tía hace con patrones que se descarga de pinterest o el shitpost que solo consigue 3 likes… que lo que se encuentre en el Reina Sofía o en cualquier galería de la ciudad. Cuando digo este tipo de cosas hay personas que piensan que lo digo como una mera provocación, pero lo digo y lo siento genuinamente, la vida está afuera.
No sé si esto es hopium o copium pero creo que en este sentido internet (siendo consciente de sus carencias y de que el acceso a este no es ni mucho menos universal, mismamente mis padres no tuvieron contratada una línea de internet en casa hasta hace unos pocos años) ha servido para facilitar el intercambio de ideas y crear un prisma reflectante con millones de expresiones desde el que compartir nuestras cosas y la posibilidad de existencia y circulación de un arte independiente sin necesidad de saltar ningún circuito de obstáculos curatoriales para acabar en una galería de mala muerte, en una exposición temporal o dependiendo de una beca de creación o una residencia, o en el caso digital en la página web de una galería virtual que verán veinte personas. Se ha formado una gran masa de artistas desarrollando una actividad que aunque no vinculada directamente al mercado del arte convencional, define hasta cierto punto el terreno en el que se practica el arte evitando sus yugos. La posibilidad de salirse (o al menos, participar desde un punto de salida con menos desventaja) de una competición constante por la visibilidad, que es convertida deliberada y artificialmente en un recurso escaso y limitado por las instituciones artísticas.
La institución, el museo y la curaduría son inseparables de la exclusión, como se afirma en este texto (que recomiendo encarecidamente leer) y como ya sabemos casi todes, pero nunca está de más repetirlo: “Los museos no producen arte ni lo distribuyen. Lo sacralizan. Es importante subrayar la conexión entre la propiedad y lo sagrado. Sacralizar es excluir; es apartar algo del mundo, ya sea porque es sagrado para un individuo ("propiedad privada") o sagrado para algo más abstracto ("arte", "Dios", "humanidad", "la nación"). Cualquier régimen revolucionario cambia las formas existentes de propiedad, y la organización o reorganización de los museos desempeña un papel crucial en este proceso, ya que las formas de propiedad que existen en su interior representan la cúspide de la pirámide. Son la riqueza suprema que la policía protege, y que los pobres trabajadores solo pueden ver los fines de semana.”
Or so I’ve heard…
.En Why are artists poor, Abbing escribe sobre algo a lo que se refiere como asimetría cultural, en la que los juicios sobre el arte (sobre la baja y alta cultura) son compartidos por distintos grupos sociales (clases). Sin embargo con los juicios sobre sus elecciones artísticas pasa al contrario. El grupo A menosprecia las elecciones artísticas del grupo B, el grupo B admira las elecciones artísticas del grupo A.
El grupo A elige lo que vemos y lo que no, lo que merece formar parte de la Historia del Arte y lo que no. Todo lo demás queda desterrado al afuera. Sería una suerte que internet funcionase como espejo a través del cual llegar a ese afuera, a otro mundo fuera del mundo del arte jerarquizante que restringe la distribución de significados y la materialización de abstracciones y que se pierde en su propia recursividad. Soy consciente de que esto también conlleva varios peligros, entre ellos el posible desastre que sería pasar de tener curadores humanos a curadores algorítmicos, y por eso urge repensar y materializar otras formas de habitar la web y de encontrarnos en ella.
Creo que existen y existieron en internet foros y rincones capaces de no ser capturables por la lógica de la propiedad y el control centralizado. No hablo de las propuestas de redes descentralizadas, redes sociales alternativas, redes fuera de la WWW, experimentos de hacktivismo, etc, sino de espacios digitales más accesibles que demuestran que es posible articular otras formas de sociabilidad digital, que por su naturaleza outsider, nicho, a veces incluso violenta o problemática eluden el agujero negro del capital corporativo, de pequeños foros de arquitectura estridente, incómoda y dificil de transitar dedicados a intereses hipernicho, sucesores de los barrios virtuales de GeoCities, en los que se dan extrañas e interesantes formas de producción cultural. Aunque a menudo marginados por las dinámicas de visibilidad propias del capitalismo de plataformas, estos espacios persisten como territorios donde la interacción no está mediada por algoritmos extractivos ni orientada al beneficio económico, sino meramente al placer de compartir lo que a uno le gusta y comentarlo con gente con gustos y aversiones más o menos afines, de compartir intereses, alegrías y miserias o de simplemente pasárselo bien.
En la década de los 2000 con los blogs personales o redes como MySpace e incluso ya entrados en 2010 con Tumblr se mantenía medio vivo ese espíritu de autoexpresión visual desenfrenada. Las redes no estaban regidas bajo la dictadura del For You Page. Existía entonces la posibilidad de personalizar hasta el más mínimo detalle mediante HTML o CSS básicos o insertando widgets externos. Recuerdo con especial cariño las mascotas virtuales que vivían en algunos blogs (incluidos en Tumblr), una versión algo más limitada de los “fantasmas” (ukagaka, 伺か) japoneses, softwares que muestran a personajes en el escritorio (o en este caso, en una página). Más allá de su función estética, cada fantasma tiene una personalidad propia y hablan con su dueño mediante diálogos generados a partir de scripts específicos llamados Sakura Script, de programas especializados como el Sakura Script Player, que sigue teniendo comunidades activas que lo siguen optimizando. Las diferentes expresiones y acciones de los personajes se representan mediante ilustraciones llamadas “shells”. Los Ukagaka pueden acceder a internet usando el protocolo SSTP (Sakura Script Transfer Protocol), que facilita su comunicación con otros programas, navegadores y usuarios y hay versiones y clones de las mascotas de escritorio incrustables en páginas web. Algunos rincones hiperpersonalizados siguen existiendo si sabes buscarlos, pero está claro que a día de hoy los lugares de internet más transitados por todes son las redes sociales de los gigantes corporativos. Alrededor de 2010 se percibe el punto de inflexión: una especie de éxodo de esas comunidades digitales heterogéneas hacia Twitter, Facebook, Instagram, Reddit, Pinterest o TikTok, que pasaron a ser los principales nuevos espacios de juego para les que alguna vez hemos vivido en internet.

En contraste con la libertad y el control expresivo sobre nuestros espacios en internet que caracterizaba a estas plataformas de la web temprana, la tendencia de las redes sociales es la de una estandarización y homogeneización total. Creando entornos digitales previsibles y asépticos, centrados en el flujo incesante de contenido. La interfaz como espacio entendible y manipulable por el usuario se va desvaneciendo y ya viene preestablecida en una experiencia idéntica para todes, sin ninguna vitalidad estética, sin bordes ni suturas. Cuando dejamos de ver al interfaz como interfaz, también se pueden volver invisibles los marcos ideológicos que envuelven a estos espacios. Si el medio forma parte del mensaje el mensaje es aburrido y bastante desolador.
Es dentro de este ecosistema de aplanamiento del espacio digital, de imágenes pulidas y optimizadas al milímetro para caerle en gracia al algoritmo, donde emergen fenómenos como el shitposting. Idealmente el shitposting interrumpe la impecable fluidez del scroll. Es una retórica deformada, una imagen o mensaje fuera de lugar que te encuentras en un sitio donde no esperabas encontrártelo y que de alguna manera nos saca del spell de la interfaz insípida e hipnótica y vuelve a hacer visibles sus límites y estructuras, un descarrilamiento que además sirve en muchas ocasiones para esquivar la censura de las plataformas (graped, corn, unalived, sandías, etc) en las que se publica, tanto mediante códigos que el algoritmo no detectará, palabras pixeladas, superpuestas, del revés, escondidas entre colores chillones o la posibilidad de esconderse tras el humor radical para decir cualquier cosa, “en caso de que mi agente del FBI esté leyendo esto, no iba en serio”. Por utilidad utilizaré la palabra shitpost no sólo para referirme a esta forma de habitar el ciberespacio, sino a un tipo de lenguaje y en especial de imágenes que esta forma de estar suele producir.
El shitpost podría incluirse dentro de lo que Nick Douglas acuñó como Internet Ugly para referirse a “un estilo previamente sin nombre que se extiende por diversas partes de la cultura en línea, pero especialmente a través del contenido memético. El Internet Ugly puede ser creado por aficionados sin una intención estética específica, o por creadores que lo eligen intencionalmente como dialecto”.
Imágenes creadas a través de capas de un sedimento muchas veces autoreferencial por iteración de contenido nuevo mezclado con basura digital acumulada durante años en los vertederos de internet (que por desgracia, cada vez son menos), un colapso por acumulación, imagen pobre y ante todo y uno de sus atributos que considero más valiosos e interesantes: es algo que no nos quiere vender nada y sin ninguna pretensión de entrar en el circuito del Mundo del Arte impulsado por el capital financiero. Al menos en mi definición personal y esencialista del shitpost, en la que el post perdería su condición de shitpost en el momento en el que es creado con fines gananciales. Se puede emular el gesto o la estética superficial finísimamente, pero seguirá sin ser shitpost. El shitpost es la imagen creada para NO ser valorada en la economía cultural, lo cual paradójicamente no exime al shitposting de acabar formando jerarquías y exclusiones en nichos concretos, dividiendo a quienes reconocen determinados artefactos culturales y a quienes no.
Cito a @ghostofchristo1 en Cringe Dialectics en lo que creo que además de al cringe se le podría aplicar al shitpost (además, el shitpost suele involucrar y hacer uso del cringe, pero muchas veces abrazándolo, poniéndole un espejo delante y dándole la vuelta al sentimiento que provoca): Si bien para algunos testigos, el cringe puede generar un fuerte deseo de apartar la mirada, para otros puede evocar una fascinación casi magnética. Puede surgir el impulso de recopilar y comisariar (curate) cringe, como en los subreddits r/cringe y r/cringepics. Cuando las divisiones entre regímenes estéticos rivales parecen demarcar una frontera política, este impulso de recopilación y comentario puede ser aún más fuerte. (...) Al mismo tiempo, estos intercambios tienen una cualidad escaladora y mimética. El cringe [como el shitpost] tiene la capacidad de obligar a otros a jugar con sus propias reglas, a verse atrapados en la dialéctica del cringe. Hay algo en la extravagancia y la desproporción de los espectáculos "cringeworthy" que parece exigir una respuesta proporcionalmente desproporcionada. Las respuestas al cringe (incluso, o quizás especialmente, las de quienes se consideran "basados") a menudo se convierten así en "cringe" en sí mismas.
El temor a dar cringe aumenta muchas veces el distanciamiento irónico que caracteriza a algunas ramas del shitpost. “La postura irónica se da cuando se adopta una postura con la que se simpatiza o hacia la que se tiene algún sentimiento. Sin embargo, al recibir rechazo (push back), críticas o conflictos significativos, uno se desvincula de la idea o postura. En lugar de aferrarse y defender sus valores, esos valores y posturas se abandonan y pueden ser fácilmente descartados y reemplazados por otros.”
Based < —----------------???----------(te encuentras aquí)---------- > Cringe
>"Soy Cringe" (I Am Cringe) o "Puede que sea Cringe" (I May Be Cringe), frecuentemente expandido a "Soy Cringe Pero Soy Libre" (I Am Cringe But I Am Free), es una frase que suele acompañar fotos de animales y otros personajes en formato macro. Se usa a menudo como una aceptación de las características de una persona que pueden percibirse como “cringeworthy”.
WAOW (BASED BASED BASED BASED BASED BASED BASED BASED BASED BASED BASED)
Me gustaría poder comunicarme con menos dependencia del uso de términos con cargas semánticas descomunales como arte (◞ ‸ ◟ㆀ), pero para entendernos, creo que incluso dentro de esos parámetros estrechos y fluctuantes de lo que es o no es considerado arte estas imágenes podrían ser tanto una corriente de arte visual como otra cualquiera, con unas cualidades concretas, comunes y cohesionadas, independientemente de que se creen con la pretensión de ser arte o no, como una forma de poesía. Dice Bifo que sólo la poesía contribuirá a revertir el dominio de la esfera financiera sobre el lenguaje en el proceso de ósmosis con el caos (caósmosis), donde surge una nueva armonía, una nueva simpatía, una nueva sintonía a través de la cual retomar el ritmo de nuestra propia respiración (una especie de desaceleración resistente a la tecnoaceleración) y aprender a respirar con el caos.
~/// La caósmosis funciona aquí como el cabezal de una máquina de Turing. La nada caótica hila y desenrolla la complejidad, la pone en relación consigo misma y con lo que le es ajeno, con lo que la altera. Esta actualización de la diferencia lleva a cabo una selección agregativa en la que pueden injertarse límites, constantes y estados de cosas. Ya no estamos a la velocidad de la disolución infinita. Queda algo, un resto, la construcción selectiva de semejanzas y disemejanzas. En simbiosis con complexiones infinitas, las composiciones finitas se insertan en coordenadas extrínsecas, los ensamblajes enunciativos encajan en relaciones de alteridad (...) Así, la caosmosis no oscila mecánicamente entre el cero y el infinito, el ser y la nada, el orden y el desorden: rebota e irrumpe en los estados de cosas, los cuerpos y los núcleos autopoiéticos que utiliza como soporte para la desterritorialización; es caotización relativa en la confrontación con estados heterogéneos de complejidad. ///~
>>>Las etapas terminales están marcadas por una poética de lo que aún no es indeseado para nosotros, una mezcla de procesos humanos y maquínicos caracterizados por una exultación tanatónica en el repudio de la arrogancia antropocéntrica: una desesperación extática, «una escalada casi trance» en la que «la mente se pierde a sí misma». Lo que Jason Bahbak Mohaghegh denomina «el placer de la espiral». Para Mohaghegh, la inscripción de la fatalidad en la producción poética «nos despierta al hecho de que el pensamiento mismo es terminal» y que «las ideas no están destinadas a ser entidades atormentadas, sino a ser cazadas»; es por esto que «debemos liberar a la literatura de su instinto de supervivencia» (...) «Nos recuerda que la literatura sigue siendo una transacción mortal y que no debemos privarnos del placer de ver morir los textos» se beneficia de una sutil reformulación que la armoniza mejor con la insurgencia poética. «Caos» nos recuerda que la identidad sigue siendo una transacción mortal y que no debemos privar a la literatura del placer de vernos morir.
Foros como FYAD (Fuck You And Die) o ciertos imageboards podrían considerarse la cuna de lo que ahora identificamos como shitposting, en estos espacios no existían los sistemas de validación (seguidores, likes, RTs) que tenemos ahora, la legitimación no se conseguía siendo alguien, sino por cuántas de las capas de ironía eras capaz de identificar, y por la agudeza y capacidad de adaptar y transformar los códigos fugaces que los configuraban, lo cual te otorgaba cierto capital social dentro de estos espacios. Las formas de postear en estos foros anticiparon muchas de las características del shitposting: saturación referencial, gramáticas propias, el abrazo a lo absurdo y lo fuera de lugar y la inmediatez. Los habitantes de estos foros se trasladaron progresivamente a Twitter dando forma a lo que algunos llamarían Weird Twitter.
Dril, rey casi indiscutible de aquella escena y uno de los pocos perfiles que sigue en activo, decía en una entrevista para Buzzfeed:
“Twitter, como yo lo entiendo, es una especie de “Infierno” al que fui desterrado tras morir en mi vida anterior. En este reino abstracto, de lo único que estoy seguro es de que mis gritos (cries) son recompensados con “Favs” o “RTs” cuando son particularmente miserables o profanos. Estos méritos etéreos no hacen nada por aliviar mi sufrimiento, pero en un delirio me he convencido a mí mismo de que reunir los suficientes impresionará a mis superiores invisibles y me concederán una promoción a un plano superior de existencia. Esta es mi única motivación. Thank you for this opportutnity, and good luck with your article. I give you full permission to post this on every blog and forum that exists on the web. Please send a check for $400 to "Dirty Ass" at Crimetown, NJ. Piss Piss Piss PIss 69 Piss Ass Shit. Bye”
Dice Deleuze: Quizás el habla y la comunicación se han corrompido. Están completamente permeadas por el dinero, y no por accidente, sino por su propia naturaleza. Tenemos que secuestrar el habla. Crear siempre ha sido algo distinto a comunicar. La clave quizá sea crear vacuolas en la incomunicación, disyuntores, para que podamos eludir el control !!!!!!!!!!!!!
Otras manifestaciones como el glitchcore también jugaban con cierta disyunción y abyección visual y con la iluminación del error, la evidencia del funcionamiento por debajo de la interfaz, también parecía infligir cierta sensación de extrañamiento que intenta resistirse a ser absorbida por las lógicas de legibilidad, belleza y coherencia que predominan en los imaginarios digitales hegemónicos, pero aún así terminó por ser asimilada casi completamente dentro de las lógicas que pretendía desestabilizar y es común encontrarla en todo tipo de publicidad y productos culturales, como pasó con otros muchos fenómenos parecidos. El shitpost podría ofrecer una mayor resistencia a ser completamente absorbido por las lógicas del mercado gracias a su propia naturaleza caótica.
@Aiobahn feat. KOTOKO -INTERNET OVERDOSE(『NEEDY GIRL OVERDOSE』主題歌)
No son pocas las marcas que intentan emular la naturaleza del shitpost en sus estrategias publicitarias (muchas veces vinculado al unhinged-social-media-manager trope) o las cuentas con follower counts astronómicos que buscan la viralidad a través de este tipo de imagen, pero es más que evidente que esta queda desactivada y vaciada de chispa y vitalidad cuando es insertada en esos circuitos, se vuelve inofensiva, la ves y sabes que estás mirando algo inerte, es el cadáver artificial de algo. Más que una aesthetic o -core de internet (términos utilizados para referirse a microestéticas y culturas digitales) clasificable y con márgenes claros, diría que el shitpost es una actitud y un lenguaje mutante esgrimido desde el mal gusto y la fealdad, fealdad instrumentalizada como espacio de pertenencia social que se niega a enclaustrarse en el estándar estético y el deseo de legibilidad, citando a cute_noumena “el término "vibeshift" se ha utilizado para conceptualizar esta constante materialización y desmaterialización de las tendencias de publicación en línea. En esencia, se reduce a quién consigue out-schizz al algoritmo.”
Se pregunta Rosa Menkman cómo out-schizzear a la interfaz: “¿Yo, como usuario, consumidor y productor de datos e información, dependo solo de mi condicionamiento y de las resoluciones que se me imponen, o es posible para mí crear nuevas resoluciones? ¿Puedo escapar de la interfaz, o cada materialidad descontextualizada se recontextualiza inmediatamente dentro de otro paradigma o interfaz ya existente?”
Es difícil hablar de la imagen de baja definición que caracteriza al shitpost sin hacer referencia a la defensa de la imagen pobre de Hito Steyerl según la cual al empobrecerse la imagen a su vez adquiere unos nuevos atributos. En esta se menciona esta posible fagocitación de la imagen en la que el objeto artístico desmaterializado resulta estar perfectamente adaptado a la semiótica del capital y al giro conceptual del capitalismo. La imagen pobre opera en contra del valor fetichista de la alta resolución. Pero es precisamente por eso que termina perfectamente integrada en un capitalismo de la información que prospera en lapsos de atención comprimidos. Permite el acceso a imágenes normalmente excluidas, pero también está permeado por las técnicas de mercantilización más avanzadas. Facilita la participación activa de los usuarios en la creación y distribución de contenido, pero lo hace a través de involucrarlos en la producción.
Mientras que la imagen pobre de la que habla Steyerl es pobre por el proceso de circulación que la va erosionando, en el caso del shitpost las imágenes a menudo se conciben ya deliberadamente pobres y deterioradas. Es una decisión estilística intencionada y no demarcada pasivamente por su propio proceso de transmisión o por las comprensiones que sufren las imágenes con el solo hecho de estar en la web, por ser masticadas por las tecnologías de procesamiento de imágenes a través de las cuales accedemos a ellas y que generan distorsiones de nuestra propia percepción. Estas imágenes están “mal hechas” a propósito. Estas imágenes ya concebidas low res se van degradando aún más en el proceso de su circulación, cuanto más degradada, más veces ha sido compartida y manoseada.
>>>> La poesía es invasión y no expresión (...) La verdadera poesía es horrible (hideous), porque es comunicación básica, a diferencia del discurso pseudocomunicativo, que presupone el aislamiento de los términos que une. (creo que nunca citaría a Land sin ser a través de una página en Genius | Song Lyrics & Knowledge. Shamanic Nietzsche Lyrics.
El shitpost es casi siempre imagen pobre (en el sentido de imagen de baja resolución), técnicamente fácil de crear y recrear, puede ser el resultado de juntar dos imágenes que tengas en la galería de tu móvil, puede ser una foto a la que añades un texto desde la opción de subir historias de instagram, puede ser una captura de algo robado a lo que le cambias una palabra… en definitiva algo que por sus cualidades intrínsecas puedes crear desde tu cama en 30 segundos, entre los últimos minutos de doomscrolling del día, es una imagen de baja resolución pero alta accesibilidad.
La reescritura colectiva de estas imágenes, la creación desde lugares hiperespecíficos con lenguajes comunes y la falta de un autor original claro me recuerda a la literatura menor de la que hablan Deleuze y Guattari en la que “todo adquiere un valor colectivo”. Aquí no hay posibilidad de genio y enunciación individual (o no debería), la autoría se diluye en la circulación, distorsión y reelaboración constante y se convierte en una expresión colectiva y fragmentada. Deformo y estiro aquí el concepto de literatura menor como literatura de minoría que utiliza el lenguaje de la mayoría para incluir en esa lengua mayoritaria a los espacios digitales predominantes, en los que la literatura menor serían no solo nuestro lenguaje sino nuestros posts insertos en tales espacios. El concepto de autoría está quedando completamente desfigurado como nunca lo había sido antes. Cixous tomaba de esa literatura la “imposibilidad de escribir y la imposibilidad de no escribir” como ese espacio liminal demarcado por la propia identidad femenina de la escritora que la sitúa en un contexto concreto. Me parece interesante pensar en el shitpostear (o cualquier forma alterna y divertida de postear y habitar los espacios digitales hegemónicos) como ejercicio que podría liberar de esa imposibilidad, siendo una forma de expresión que no requiere de ninguna legitimación superior y trasciende la necesidad de “escribir desde uno mismo”, posteando desde la falta de self awareness que une solo se puede permitir desde cierto anonimato y formando parte de algo mucho mayor, casi un ente colectivo polimorfo que escupe cosas sin sentido. El contexto sigue siendo situado (y de hecho muchas veces el shitpost es creado con un alto componente identitario), pero a la vez se dice desde la nada y podría haber sido dicho por cualquiera. Se está desarrollando la creación de un nuevo tipo de objeto y constituyendo un nuevo espectador cuya naturaleza más profunda consistiría en la propia convicción de su ausencia de la escena de la representación.
Creo que aunque el ciberfeminismo de los 90 nos regalase visiones interesantes y bellas sobre un futuro incorpóreo (o lo contrario, como decía Plant hablando de que el deseo de escapar del cuerpo a la matrix digital nace de los mismos deseos que han guiado el sueño (masculino) de autoridad tecnológica que se convertirían en la pesadilla colectiva de una integración sin alma) es hora de inventarnos nuevas narrativas, nuevos juegos, nuevas utopías, nuevos planes y estrategias que no acarreen necesariamente el lastre de ninguna doctrina prediseñada (probablemente por hombres franceses o alemanes en los últimos dos siglos). Aún así por optimismo me agarro a las reflexiones de aquellas pensadoras sobre la condición rizomática y descentralizada de internet y todo lo que ello puede brindarnos.
Siguiendo un poco con términos deleuzianos el shitpost podría ser un contra-diagrama. Si la labor del artista que se enfrenta al lienzo en blanco es la del borrado de clichés (clichés como flujos dominantes, como signos ya codificados) y hacer que surja el diagrama que opera sin constituirse sobre la repetición de figuras conocidas, abriendo paso a nuevas formas, ¿desde dónde se instala entonces la imagen que es precisamente creada a partir de la suma y la reverberación de imágenes-signos-clichés? No es sólo que el meme pudiera ser el hipercliché, es que en su creación ni siquiera existe el lienzo en blanco del que borrar elementos. El shitpost podría ser un contra-diagrama como máquina parasitaria que sin invocar nada eminentemente nuevo se inserta en los flujos de significación digital y los cercena.
Creo que aunque el ciberfeminismo de los 90 nos regalase visiones interesantes y bellas sobre un futuro incorpóreo (o lo contrario, como decía Plant hablando de que el deseo de escapar del cuerpo a la matrix digital nace de los mismos deseos que han guiado el sueño (masculino) de autoridad tecnológica que se convertirían en la pesadilla colectiva de una integración sin alma) es hora de inventarnos nuevas narrativas, nuevos juegos, nuevas utopías, nuevos planes y estrategias que no acarreen necesariamente el lastre de ninguna doctrina prediseñada (probablemente por hombres franceses o alemanes en los últimos dos siglos). Aún así por optimismo me agarro a las reflexiones de aquellas pensadoras sobre la condición rizomática y descentralizada de internet y todo lo que ello puede brindarnos.
Dice Alberto Bejarano escribiendo también sobre Cixous que “un palimpsesto <pongamos aquí shitpost, o también uno de mis dibujos con elementos prestados> es un texto que pone en cuestión el régimen de la autoría, que confronta a la academia con sus formalismos y su imposibilidad para comprender lo contradictorio, lo paradójico, lo que genera sentidos complementarios. Podría decirse que el palimpsesto es una traducción de uno mismo como un-otro, siempre y cuando se entienda que el texto experimenta con la multiplicidad de sentidos de la literatura”, todo es hasta cierto punto intertextual, pero hay formas de crear que inciden en esa intertextualidad y que la hacen más evidente, como las imágenes de las que estamos hablando, mis dibujos o este texto lleno de citas hilvanadas con torpeza (no sé coser).
Un anónimo dice en este artículo de crimethinc:
“Se podría decir lo mismo de nuestra apología del plagio; hace una década pensábamos que estábamos tomando una posición extrema contra los derechos de autor y la propiedad intelectual cuando de hecho estábamos poco más allá. Las semanas que pasamos peinando bibliotecas para coger imágenes para reutilizar preconizaban un mundo en el que prácticamente todo el mundo hace lo mismo con Google Image Search para sus blogs. Las nociones convencionales de los derechos de autor están siendo sobrepasadas por nuevas formas de producción.”
Les creadores que se aferran con uñas y dientes a los derechos de propiedad intelectual y que se escandalizan con la idea de la IA masticando y escupiendo imágenes están peleando una guerra que terminó hace mucho. Si no quieres que alguien se apropie de una idea/imagen que consideras tuya, guárdala en el cajón de tu mesilla (o en un museo o galería, que son casi lo mismo). Compartirla en internet es aceptar que se está lanzando a un torrente de distorsiones, circulación y resignificaciones. La facilidad que da internet para copiar y compartir contenido lo hacen un territorio donde las leyes tradicionales de propiedad intelectual son difíciles de aplicar (en mi opinión eso es genial: "Archivos como Aaaaarg, Monoskop o UbuWeb son creados por makers más que por guardians, y para nosotros eso implica un imperativo: abrazar la redundancia, promover la difusión de sus contenidos a través de tantos nodos y sitios como se desee. Podemos ver la copia no simplemente como un espejo o una copia de seguridad, sino como una apertura a la posibilidad de crear nuevas bibliotecas, nuevas plataformas, nuevas bases de datos.")
Cuando compartimos cualquier cosa en internet, estamos haciendo de la voz propia un campo minado para sí mismo en el que viene a colarse otra voz (no sólo con el hecho de ser vistos e interpretados, he visto mis dibujos en collages ajenos, en pinterest boards, tatuados por otra gente con y sin permiso, copiados, utilizados como fotos de perfil, editados, citados) y a la vez estamos constantemente interviniendo en la voz de otro haciéndola propia. Desde hace hace años todas las imágenes que creo incorporan no solo las referencias que acumulo en mi memoria y mi forma de interpretar el mundo y que condicionan mis maneras de representarlo, sino además referencias directas de palabras, formas o imágenes que veo por internet y que me atraviesan de alguna manera, que guardo como si fuesen un tesoro en carpetas con miles y miles de recortes y que cada vez van llenando más la imagen, llegando a veces a desplazar al dibujo a un segundo plano. Antes escaneaba más libros y más cosas por la calle, ahora las imágenes que encuentro en internet son las que más presencia tienen en mi vida y las que más se van acumulando en mi cabeza así que son las que más se cuelan en mis imágenes. Esto no ha sido un gesto consciente o intencional, sino más bien el resultado de todo el tiempo que paso online, en el que he ido desarrollando esta especie de dialecto propio. A veces siento que soy la única persona en el mundo que lo habla, pero un dialecto no deja de ser la variante regional de una lengua, así que aunque haya matices a veces importantes que se pierdan en el hueco entre el dialecto y la lengua común, sigue habiendo una base de entendimiento y complicidad. Además llevando tantos años en internet y conservando algunos mutuals desde hace una década siento que hay un puñado de personas que sí pueden entender mi dialecto con fluidez.
Estas imágenes son un reflejo o destello de mi imaginario, de los estímulos que me rodean y de las herramientas a mi alcance. Son elegir dos muñecos de una caja de juguetes y juntarlos a que hablen entre sí, a veces los muñecos son míos y otras se los robo a otre niñe en el segundo en el que mira hacia otro lado. También una excusa para interactuar desde puntos estratégicos que no se me hacen una maraña desenredable como sí me pasa con ciertos contextos sociales. Todos estos años compartir mis dibujos en internet (llevo haciéndolo más de 15 años) me ha brindado oportunidades de conexiones atípicas con gente brillante, atenta y bondadosa que ha enriquecido mi mundo de maneras indescriptibles.
Volviendo a Menkman y a los límites de las imágenes digitales: Ojalá pudiera abrir la búsqueda de imágenes de Google, buscar "arcoíris" y simplemente escuchar cualquier imagen de arcoíris que Google me ofrezca. Ojalá pudiera añadir texturas a mis fuentes e incrustar vídeos de texto que se reprodujeran en momentos concretos. Ojalá pudiera renderizar y presentar mis vídeos como círculos, pentágonos y otras formas más orgánicas. Si pudiera hacer estas cosas, creo que mi uso del ordenador sería diferente: crearía relaciones modulares entre mis archivos de texto y mis vídeos tendrían esquinas irregulares, múltiples líneas de tiempo y bandas sonoras cambiantes. En resumen, creo que mi experiencia informática podría ser mucho más parecida a un collage integrado si mi sistema operativo me lo permitiera.
Me da pereza seguir hablando y leyendo textos con expresiones como democratización del arte, de la unión de baja y alta cultura/teoría, me da más pereza aún ser víctima yo también de este carcoma académico que hizo que cuando se me sugiriese hablar de mis dibujos en el contexto del shitposting una de las primeras ideas que se me pasase por la cabeza fuera trazar esa línea imaginaria que podría unir al shitpost y otras expresiones digitales actuales como herederas de algunas corrientes de vanguardia como el dadaísmo o el arte encontrado (el gesto dadaísta sólo se puede hacer una vez, que diría también Plant) o acabar recurriendo yo también como un aburrido a Deleuze o a Fisher en vez de no sé, a @twinksauce69. Tenemos que hacer un esfuerzo activo por intentar dejar de ser esclavos del pasado, porque será imposible imaginar cosas nuevas mientras lo seamos.
Pasando a algo que me interesa más (el mundo del zine, del DIWO (Do It With Others), el shitpost me recuerda al espíritu DIY de la escena de zines no únicamente en el aspecto visual superficial y el acto del copia-pega, sino en el sentido de que los que participan no sólo hacen circular imágenes, la simplicidad y libertad de su concepción permite a casi cualquiera participar en su creación, en una suerte de coro de voces superpuestas remixeadas en las que los conceptos de propiedad intelectual se diluyen. En lo micro sirve de margen en el que encontrarnos, en lo macro e ideal aspiraría a desmantelar las jerarquías del buen gusto y de un sentido de valor universal que privilegian a un sector de la producción cultural a la vez que condenan a todos los demás modos al olvido.
En el ecosistema digital contemporáneo la imagen está desterrando al texto como principal forma de comunicación. Para decir algo ya no basta con sólo escribirlo, probablemente tengas que hacerle una captura de pantalla al texto para compartirlo como una foto más, o superponerlo encima de un vídeo y compartirlo como Reel. No sólo las imágenes están condenadas a ser un .jpeg sin transparencias, los textos también serán .jpegs sin opción de copiar o seleccionar sin OCR. La imagen ya se “empobrece” al comprimirse en un jpeg, y vuelve a hacerlo en espiral con cada captura, recorte, captura de captura… en un proceso de descomposición que las convierte a veces en cacofonías irreconocibles respecto a su original, esta degradación visual es parte de lo que les otorga este don de evidenciarse a sí mismas como objetos insertos en un contexto y unos flujos concretos.
Se pregunta Irit Rogoff (no me acuerdo dónde): ¿Estamos desarrollando «el ojo mezquino, el ojo ictérico, el ojo escéptico»? ¿Es el ojo crítico el que se protege celosamente del placer? … He optado por la noción del «ojo curioso» [Laura Mulvey] para contrarrestar el «ojo bueno» del conocedor.
Siguiendo con Irit: A quiénes vemos y a quiénes no; quiénes están privilegiados dentro del régimen de la especularidad; qué aspectos del pasado histórico tienen representaciones visuales en circulación y cuáles no; las fantasías de quiénes y sobre qué son alimentadas por qué imágenes visuales. Rogoff habla en relación a un poema de Trinh T. Minh-ha de que al leer/mirar no sólo reescribimos (“hablamos sobre”) el texto, sino que reclamando y reinterpretando las narrativas (“hablar a”) alteramos las estructuras por las que organizamos y habitamos la cultura.
En esta entrevista Trinh habla de que a algunos lectores de su libro Un arte sin obra maestra les molestó que usase tantas citas, aún reconociendo que dichas citas fluían tan bien juntas que era casi como tener una voz en multiplicidad: Al citar, separaba visualmente las voces. La forma tradicional de hacerlo es sangrar la cita. Pero en mis libros, prefiero usar cursiva, o mejor, una fuente diferente, conectando las citas en el mismo párrafo, dejándolas prolongar o formar parte de mis líneas sin perder su distinción. Una voz se imbrica con la otra. Así que asumes esa voz, pero reconoces que no es “tuya” en el sentido estricto del término. En lugar de rendir homenaje o hablar en sintonía con otras voces, las personas suelen usar citas, especialmente en el mundo académico, para validar lo que quieren decir. Citamos referencias como forma de validarnos con la autoridad de otra persona.

Siempre me ha gustado poder citar sin comillas y es lo que hago en mis imágenes, el formato del meme en general se da a usos más abiertos de reutilización de información sin la cohibición de la propiedad intelectual, referenciar algo directamente es legal si se hace en forma de parodia, el artículo 39 del Real Decreto Legislativo 1/1996, de 12 de abril, que regula la Propiedad Intelectual en el estado español dice que “no será considerada transformación que exija consentimiento del autor la parodia de la obra divulgada, mientras no implique riesgo de confusión con la misma ni se infiera un daño a la obra original o a su autor”, tampoco es que necesitáramos permiso.
Este no tomarse demasiado en serio permite citar no como forma de esconderse detrás de una autoridad ajena sino al contrario, masticándola y apropiándotela solo cuando y como te sea conveniente y para lo que te dé la gana, sacándola totalmente de contexto y sin necesidad de explicarla o de situarla. Creo que todes deberíamos atrevernos a escribir y crear así. Escribir (crear) con la obra de un artista y no sobre ella. Desobsesionarnos con ese ensimismamiento en buscar significados estáticos en todas las imágenes, en incrustarlas en marcos teóricos y corrientes concretas, de explicarlas al milímetro capando su plurivocidad e interrogándoles sobre su propia existencia. Afortunadamente en internet tenemos incontables expresiones esquivas e interesantes que inspirarán, impactarán y empezarán conversaciones sin tener que pasar nunca por la trituradora de críticos y teóricos que ven al Arte como una misma unidad ontogénica.
>>>Quizás deberíamos considerar involucrar a un sector que ha sido ampliamente olvidado por el mundo del arte. No me refiero al 1% que puede permitirse invertir en arte, sino a todos los demás que podrían estar interesados en el arte si tan solo el arte también se interesara por ellos no solo imaginando sus vidas en videos, fotografías y pinturas, sino cediendo parte del poder y la toma de decisiones de manos de unos pocos a manos de la mayoría. ¿Cómo es posible que se produzca este cambio? Esta pregunta solo se la pueden plantear seriamente quienes nunca han usado las redes sociales. En todas las plataformas en línea, la gente se ha acostumbrado desde hace tiempo a crear sus propias listas de reproducción, a decidir a qué amigos seguir, qué fotos publicar y qué decir. Ya nadie se siente satisfecho con el contenido curado. Por lo tanto, nuestra exigencia a los museos, las asociaciones de arte y los comisarios es: superen el comisariado, involucren al espectador.
Hilando otra vez a Plant: los procesos definidos como obras de arte también anhelan superar las definiciones que se les imponen. No tiene sentido traducirlo en categorías éticas: no es "bueno" que algo funcione, ni es "malo" que simplemente espere a ser observado pasivamente por un espectador en una galería. Del mismo modo, es indudable que las tendencias más reaccionarias presentes en la cultura contemporánea son siempre aquellas que se dedican a erigir obstáculos, barreras y mecanismos para regular y controlar cualquier cosa que tienda a descontrolarse y amenace con exceder la regulación y el control (...) los títulos de artista y arte tienden a restringir el potencial de las actividades que se realizan en su nombre (...) Privilegiar las intenciones conscientes de un sujeto creativo individualizado refuerza la arrogancia implícita en el humanismo occidental, que asume que uno está en posición de dictar los resultados y efectos de un acto u obra en particular, y el énfasis en el significado expresado por una obra de arte sugiere que cualquier efecto que no sea asimilable intelectualmente tiende a quedar fuera de la agenda.
Casi todos los días encuentro en internet algo que me hace gracia o me apuñala, que me hace pensar en cosas en las que no pensaría sin ese input, que me hace sentirme directamente interpelade y ese algo consigue atravesar todas las “capas de ironía” que he estado construyendo endureciéndome la piel a lo largo de mi estancia aquí. Como decía uno de mis dibujos más arriba “if you pay attention, everything interests me”, la curiosidad implica cierta inquietud; una noción de cosas fuera del ámbito de lo conocido, de cosas aún no comprendidas o articuladas del todo; los placeres de lo oculto o lo impensado que abundan en cada rincón de la web; de lo que está por pensar, el optimismo de descubrir algo que uno no conocía o que no había podido concebir antes, de la posibilidad del encuentro.
Como en la escena del zine, la cultura de los memes/shitpost se ha ido atomizado en subculturas hiperespecíficas, o en otros casos estas subculturas/cores utilizan el shitpost como una forma más de comunicación. Aunque el shitpost suela leerse como eminentemente frívolo, hay variantes de shitpost, relacionadas sobretodo con el traumacore o con espacios como shtwt (self harm twitter), goretwt, edtwt (eating disorder twitter), drgtwt (drug twitter), en los que este se utiliza para plasmar aflicciones con una crudeza con la que muchas veces nadie se atrevería a expresarse sino fuese a través de ese sútil distanciamiento irónico y de la despersonalización que otorga el formato del shitpost. Es más fácil compartir una imagen con el texto “no recuerdo la última vez que me sentí como una persona completa, quiero sufrir, quiero sangrar” cuando ni siquiera queda claro si has sido tú quien ha escrito esas palabras, o simplemente te encontraste la imagen por internet y la compartes por su valor estético sin tener que necesariamente sentir exactamente lo que expresa la imagen. Me doy cuenta de que yo uso ese mismo truco de ocultamiento en mis imágenes, es bastante obvio que en casi la totalidad de los casos siento lo que dicen las palabras prestadas, pero siempre es más fácil o menos incómodo para les demás hacerlo de esa manera, con palabras ajenas y sacadas de contexto, con cierto hueco para la ambigüedad, que escribir directamente cosas como que muchos días no puedo hacerme cargo ni de las funciones más básicas o salir de casa, que el estado y la hostilidad del mundo y todas las atrocidades y el dolor que nos rodea sumado a mi condición como autista me hace muchas veces incapaz de imaginar un futuro y un mundo en el que me merezca la pena vivir, aunque sigo esforzándome, que de vez en cuando sigo pensando en el suicidio aunque ya decidiese hace años que no lo voy a hacer por no dañar a la gente que me rodea, que muchos de los encuentros sexuales que he tenido a lo largo de mi vida han sido violaciones, y un largo etc. (ups) mejor lo digo así: vvvvv 人(_ _*)
Incluso fuera de estos espacios en los que la gente se reúne específicamente para compartir su sufrimiento, el shitpost tiende a menudo a lo visceral, a reflejar una angustia hiperbólica y la rabia colectiva, sin perder nunca ese elemento de recreación y esparcimiento, de maleabilidad, que de alguna manera me recuerda a ese comunismo ácido no terminado de desarrollar por Fisher, a esas ideas de una realidad plástica y cambiante, a la convicción de que cualquiera puede retomar estas ideas revolucionarias/comunistas del pasado y expandirlas y moldearlas en nuevas direcciones aún por imaginar mediante la improvisación y la creatividad.
[Disclaimer: sé que el formato del shitpost también abunda en los círculos de extrema derecha, y que de hecho está siendo utilizado para radicalizar a gente joven, al igual que la tecnología, es algo que puede ser utilizado en varias direcciones. No me considero una persona especialmente tecno-optimista o cyberoptimista, pero hoy decidí no ahogarme en esos lodos. Sé también que la gravedad del momento (momento de crisis climática, en el que estamos viendo un genocidio en directo a diario, en el que ideas reaccionarias que se creían superadas e inaceptables en el discurso público vuelven a escucharse en cada rincón, en el que perteneciendo a ciertos grupos da miedo salir a la calle, en el que gente está siendo secuestrada en las calles, en los colegios, en sus casas y siendo deportadas a campos de concentración, en el que casi todes estamos a un mal mes del sinhogarismo, en el que la mayoría de gente vive vidas miserables aplastadas por el capital) requiere también de solemnidad y de urgencia, de acción directa, y de estar en las calles tocando cesped u hormigón. Aunque piense que ambas cosas (la organización, acción y el movimiento directo y el pensar y repensar qué papel tienen en todo esto el arte, la tecnología y en específico internet, y buscar que estos no jueguen en nuestra contra) no son incompatibles y que debemos agarrarnos a cualquier herramienta que sirva para cambiar el orden de las cosas o hacerlas tambalear, por muy pequeña que sea la posibilidad. En última instancia sé que esto (como todas las mesas redondas, los workshops, todos los “repensares”...) es simplemente un juego imaginativo, y que se queda lejos de ser suficiente, pero si escapar de los medios digitales es a día de hoy prácticamente imposible y parte de la lucha deberá librarse y se libra dentro de este terreno ya marcado y definido, qué menos que intentar utilizarlo a nuestro favor o al menos, evitar que funcione en nuestra contra.]
Vuelvo al encuentro, Levinas entiende el encuentro con el Otro como un momento ético radical, no como contemplación sino como un drama en el que la subjetividad se forma en la presencia del otro, en su rostro y en su alteridad irreductible. No es que yo "vea" al otro como objeto, sino que su aparición me invoca, me exige, me responsabiliza. El otro interrumpe mi mundo. ¿Cómo es un encuentro en internet? ¿Cómo es un encuentro sin rostro y sin drama? Si solo soy en la medida en la que respondo al Otro, ¿cómo respondo al otro de manera asincrónica, siendo el otro datos que sólo reflejan los restos de sus pasos en forma de píxeles en mi pantalla y el Otro está ya en otro lugar para cuando yo llego a ellos?

Otro ejercicio de imaginación: una imagen extraña, uncanny, eerie, llamativa…como quieras llamarla, podría funcionar como un rostro digital en tanto que nos confronta con algo que no controlamos, que no entendemos del todo y que exige una respuesta, nos invoca. ¿pero realmente exige una respuesta o lo mío es ya intoxicación por hopium? ¿puede ser la pantalla ese lienzo blanco en el que yo me creo para ti y tú te creas para mí? Incluso en el teatro, es decir, una construcción artificial donde el deseo de impresionar al espectador y solicitar su aplauso ha destruido los elementos de persuasión e ilusión dramática. Lo teatral señala la consciencia de ser contemplado, la mueca.
Creo que era Tischner quién decía que el drama humano sólo se inicia allí donde hay un rostro (es decir, una presencia que nos interpela), no puede haber drama sin rostros. ¿En internet hay rostros o presencias? Y si los hay ¿qué forma tienen? Yo no sé cómo hablar, pero me muestro igualmente, mi rostro podría ser los metadatos de mi perfil de instagram en su totalidad (como Internet y como la Torá). Yo me creo para ti y tú para mí, también en internet. El Otro es el terreno sobre el que yo me configuro como sujeto, Internet es el terreno sobre el que yo me configuro como sujeto e internet me brinda formas de representarme que no serían posibles sin el velo del teatro digital. Entreveo un rostro (o me lo imagino como un espejismo) cada vez que alguien se expone con sinceridad a través de estas imágenes. La única forma de salvarme es responder al llamado del Tú.
Mirando mi perfil de instagram, observo que ya apenas hay dibujos que sean sólo dibujos. Que no sean collages de palabras robadas, robadas de posts de tumblr, de tuits, de mi app de notas, de imágenes que me encuentro en foros religiosos, en foros conspiranoicos, en foros de videojuegos, de incels de naturaleza cuestionable, panfletos por la calle, todo tipo de publicidad, en subtítulos de las películas que veo y en frases de los libros que leo, en capturas de videojuegos y de youtube, en imágenes que me da por rebuscar en flickr o páginas muertas. Me cuesta mucho escribir o compartir lo que escribo, porque se siente una forma de expresión que te deja más expuesto, aunque las citas me sirvan aquí de prótesis tramposa. En la imagen siempre intuyo cierta ambigüedad, mayor margen de interpretación. La vulnerabilidad queda protegida como en una bolita de cristal con nieve que la cubre y sólo deja ver ciertas partes, dependiendo de cómo la muevas y desde qué ángulo la mires. Me gusta pensar en que quien mira mis dibujos lo hace con una mirada curiosa y cariñosa, amable. Aunque también me divierte la idea de que le den rabia a alguien, porque la distancia de la pantalla me protege, porque sigue siendo una reacción y tal vez un encuentro y porque mis dibujos, como la mayoría de imágenes que circulan en internet (y la mayoría del shitpost), son propaganda, algunas veces más obvia que otras, pero siempre propaganda.
Me alegra haber desarrollado una forma de hacer en la que puedo yuxtaponer a Mao diciendo <<If you want to know a certain thing or a certain class of things directly, you must personally participate in the practical struggle to change reality, to change that thing or class of things, for only thus can you come into contact with them as phenomena; only through personal participation in the practical struggle to change reality can you uncover the essence of that thing or class of things and comprehend them>> junto a un dibujo de Dejiko de Di Gi Charat o de Utena, una lista de la compra que me encontré en el suelo por la calle, una frase del Corán y un extracto de una letra de esta canción de Gúdar que suena constantemente en mi cabeza y que un neozelandés o un brasileño random digan “this is literally me”, porque yo también soy literalmente elles.
>>>>Participar en la lucha nunca ha sido tan urgente. Hoy, desde las formas en que desarrollamos nuestra vida social en línea hasta las formas en que somos vigilados y controlados, desde los métodos mediante los cuales el extractivismo capitalista de alta tecnología devasta el medio ambiente y cómo la explotación capitalista automatizada deteriora nuestras condiciones laborales, la tecnología se ha vuelto fundamental para la hegemonía neoliberal y su emergente deriva autoritaria.
Tenemos algo que decir (y que hacer), tenemos varios lenguajes para decirlo y tenemos varias posiciones (más o menos volátiles) desde las cuales hablar y encontrarnos.
Leí un tuit ayer en relación a los levantamientos en Los Ángeles que decía: Los liberales necesitan creer que nuestros enemigos son invencibles porque es la única manera en que pueden justificar su postura absolutamente indigna de conformarse con migajas.
Nuestros enemigos no son invencibles, el mundo por el que vale la pena luchar ya existe y no es un espejismo ˗ˏˋ ★ ˎˊ˗
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Bio: Iraia (autore de los dibujos, collages y texto) es una persona cansada y desempleada.

